6 de noviembre de 2009

Vacaciones (2º intento)

El próximo miércoles empiezan mis vacaciones y, sin ningún imprevisto me lo impide (llámese gripe o derivados), el sábado 14 cojo un avión a Barcelona, en donde estaré un total de 8 días. Aunque me da pena que Pedro no pueda venir conmigo, me lo voy a tomar como terapia de choque para desconectar. Espero sacar un porrón de fotos (porque lo cierto es que Barcelona me la conozco bastante, ésta será la sexta vez que vaya, pero nunca he estado por sus calles cámara réflex en mano) y visitar lugares en los que bien estuve hace mucho tiempo o todavía no conozco.

Entre las cosas que quiero hacer, quitando las que iré improvisando (a ver si mi hermano ha conocido en estos meses lugares chulos ^^), están las siguientes:


Ir al mercado de Sant Antoni a cotillear libros, discos y demás cosas de segunda mano.


Hacer el tour del Camp Nou, que la vez que visité el estadio con mi familia, sólo fuimos a la grada y al museo, pero no bajamos al césped ni entramos en el vestuario con guía.

Pegarme un par de horas en la Boquería sacando fotografías.

Ir al Museo Dalí en Figueres.

Visitar el Centro Comercial I'illa diagonal y llevarme unos jabones de Lush, que me quedé con las ganas en Madrid.



Y de paso, echar un vistazo en Muji, pues tienen una tienda en ese mismo centro comercial.



Y para rizar el rizo... Hacer el pendón con Ale y Jose el último fin de semana, además de ir a ver a los Depeche Mode en el Palau Sant Jordi.

Uff, qué ganas.

4 de noviembre de 2009

Sauce ciego, mujer dormida

Reconozco que este año no he leído todos los libros que debiera. Me he centrado en leer manga (en devorar toneladas de manga, mejor dicho) y, quitanto mi actual lectura, Around the world in 80 days, de Julio Berne (en inglés y en el Reader), Sauce ciego, mujer dormida de Haruki Murakami va a tener el dudoso honor de haber sido el segundo libro que he leído en este 2009.

Sauce ciego, mujer dormida no es una novela, es una recopilación de relatos cortos de Murakami. Cuando te has leído todas sus obras publicadas en España, como es mi caso, la lectura de este libro tiene una parte buena y otra, vamos a decirlo así, menos buena.

La positiva, es que es muy interesante comprobar cómo Murakami se deselvuelve en el terreno del relato corto. Como autora, es algo que me parece fundamental y que intento practicar en la medida de lo posible.

Lo menos positivo, es comprobar también cómo se repite sus esquemas y elaboraciones. Incluso, hay historias cortas que luego han servido de base para novelas, como es el caso de Los gatos antropomorfos, que da pie a Sputnik, mi amor o La lurciérnaga, que pasaría a ser la maravillosa Tokio Blues o Norwegian wood en el original.

Mis relatos favoritos han sido El séptimo hombre, El hombre de hielo y Hanalei bay. Os dejo un fragmento de este último relato, por si os pica la curiosidad. Un libro para seguidores de Murakami. No lo recomiendo como primer acercamiento, pues puede llegar a ser un poco desconcertante y cansino.


A partir de entonces, Sachi empezó a visitar Hanalei todos los años en aquella misma época del año. Cuando se acercaba la fecha de la muerte de su hijo, se dirigía a Hanalei y permanecía allí tres semanas. En cuanto llegaba, cogía la silla de plástico, iba a la playa y se quedaba mirando a los surfistas. No hacía nada más. Simplemente, se pasaba el día sentada en la playa. Esto se repitió durante más de diez años. (...) Se la conocía como la madre de aquel chico japonés al que mató un tiburón por los alrededores.

3 de noviembre de 2009

Primer contrato editorial

Hoy, 3 de noviembre de 2009, pasará a mi calendario particular como el día en que firmé y envié por correo ordinario mi primer contrato con una editorial.

Y no, no se trata del contrato con La Página Joven... ^^ Se trata de otra editorial que publicará mi primera novela. Aunque no es demasiado complicado sacar conclusiones, en cuanto me sea posible, hablaré de ello.

Todo apunta a que 2010 va a ser, al menos en este aspecto, un buen año, pues verán la luz dos de mis obras en el mercado editorial. Tiempo de reflexionar y ponerme a escribir cosas nuevas. Tengo mucha ilusión y fe en el futuro si me lo trabajo.

Desde aquí gracias a Pedro. La de veces que me ha dicho que esto terminaría por pasar... A veces creo que es la reencarnación de la Bruja Lola.

2 de noviembre de 2009

Sin City, de Frank Miller

Tenía ganas de leer Sin City, de Frank Miller, desde que vi la película basada en su obra. Pensé en sacarla de la biblioteca, pero como Yauci (amigo y compañero de conservatorio de Pedro) la tenía, se la pedí prestada hará cosa de un mes. Este pasado fin de semana por fin me terminé el último tomo, Alcohol, chicas y balas y ya estoy en condición de comentar este pedazo de novela gráfica.

Basin City, o Sin city, como la conocen sus moradores, es una ciudad sumida en la violencia, el caos y la corrupción, un lugar donde sólo los más fuertes sobreviven, donde la alta sociedad mueve los hilos clandestinos para sacar tajada económica, donde las chicas son las dueñas de la calle y la zona vieja, creando su propia ley donde ni siquiera los polis pueden intervenir. Una ciudad en la que se desarrollan variadas historias que están, de algún u otro modo, conectadas. ¿Os acordáis del detalle por el que las secuencias de Pulp Fiction estaban unidas, la conversación entre Vincent Vega y Zeus en la cafetería? Pues algo así ocurre en Sin City (lo que me lleva a pensar en lo influido que estaría Tarantino cuando escribió el guión xD). En uno de los tomos vemos una escena y en el siguiente, que narra una historia completamente distinta, vemos de fondo a los personajes de la anterior como extras en la misma situación y manteniendo la misma conversación, por lo que el lector comprende que a la vez están ocurriendo todos los hilos que luego se van separando.

Las historias están repletas de violencia, connotaciones sexuales y un agudo humor negro. Están narradas en primera persona, con ese peculiar lenguaje que Miller imprime a sus personajes. De todas ellas, mis preferidas fueron Ese maldito bastardo, Valores familiares y Alcohol, chicas y balas. Mi personaje, la pequeña y letal Miho. Sin embargo, aunque me ha gustado el contenido narrativo, lo mejor de Sin City, a mis ojos, es su grafismo.

Es espectacular lo que Frank Miller puede hacer simplemente trabajando el blanco y el negro, con trazo rudo y brusco, sacando luces de las sombras para dar a relucir las formas concretas. Destacando elementos con colores vivos (amarillo, azul, rojo), plagando las viñetas de sangre blanca.

Recomiendo su lectura a todo aquel que sienta curiosidad y los tenga a su alcance. No me importaría tenerlos, algún día. Por el momento me conformo con haberlos leído y disfrutado. Y ya que me he leído el cómic, me han entrado ganas de volver a ver la peli para sacarle fallos y parecidos...

1 de noviembre de 2009

Halloween 2009

La fiesta de Halloween tiene cada vez más presencia en todas partes (aunque teniendo en cuenta que es una fiesta pagana europea, tampoco es tan raro que el boomerang regrese de vuelta). Muestra de ello es que en mi ciudad cada vez hay más actos inspirados en la temática americana. El más curioso de ellos tuvo su segunda edición ayer: el Zombie Walk. El año pasado, que yo sepa, apenas tuvo repercusión, pero este año, a juzgar por la cantidad de gente que había en el Parque San Telmo a eso de las siete de la tarde, la cosa ha cambiado. Consistió, básicamente, en un pasacalles de gente vestida de zombie que atravesó buena parte de la capital.

Zero, Sally y Oogie Boogie de Pesadilla antes de Navidad.

Yo quería ir a sacar un par de fotos porque iban a hacer una coreografía multitudinaria de Thriller, de Michael Jackson, así que aprovechando que teníamos que ir a comprar un par de cosas, nos pasamos por allá.

No saqué demasiadas fotos porque encima estaba lejos... Estuvo curioso, aunque me esperaba más.

Al menos fue un homenaje curioso por parte de una generación bastante joven.

Y este es el escaparate de la dulcería Morales. En mi opinión, tienen siempre la mejor decoración de escaparate de toda Gran Canaria.



Calabazas de Halloween.