24 de noviembre de 2009

Crónica viaje a Barcelona, días 2 y 3

El lunes 16 temprano fui caminando hasta la estación de Sants, en donde me compré un billete para dos días consecutivos del Barcelona Bus Turístic. Es una buena opción para los que van de visita a la ciudad y quieren, además de conocer los puntos de interés turístico más importantes, ver Barcelona desde otro punto de vista.

Es sencillo: hay 3 rutas distintas (dos en la época en la que fui) que recorren determinadas zonas de la ciudad. Con el billete, tienes derecho a bajarte en las paradas y subirte al Bus Turístic todas las veces que quieras, pues pasa uno aproximadamente cada cinco minutos. Tienen audio guía en varios idiomas y si hay plaza, puedes ir en la zona de arriba. Yo lo hice, quizás por eso arrastro un resfriado desde entonces, pero vale la pena. Entre las zonas que no conocía, destaco la bajada desde Montjüic hasta el puerto y luego toda la parte de la Barceloneta.

Me bajé por Montjüic para sacar unas fotos de la ciudad y luego en Colón. Me subí a lo alto gracias al ascensor y, tras vencer un poquito mi fobia a las alturas, disfruté de las vistas, como demuestra la fotografía que encabeza esta entrada.

Por cierto, aprovecho para recordar que he subido todas las fotos del viaje a mi cuenta de Picasa.

Desde ahí me metí por la trasera de La Rambla para buscar una tienda que había visto cerrada el domingo y que me llamó mucho la atención. La había visto una vez en una revista y me pareció súper curioso. Se trata de Happy Pills. El concepto es sencillo pero original: es una tienda de golosinas en la que escoges el tamaño del bote, lo rellenas de las golosinas que elijas (tienen un montón expuestas) y pones la etiqueta que más te guste. Imitan a los botes de medicamentos y se supone que todos tienen una posología concreta: contra los lunes, contra el mal de amores, contra los domingos sin fútbol... No es lo que se dice barato, pero es un detalle muy cuco.

Tras encontrar la tiendita (en los días siguientes me topé con 3 o 4 Happy Pills más diseminados por la ciudad), me monté de nuevo en el Bus Turístic y cogí la línea roja. Aunque pasa por varios lugares que quería visitar, los reservé para la siguiente jornada, pues mi objetivo no era otro que el Camp Nou, el estadio del FC Barcelona, el equipo del que soy hincha, como ya sabéis ;-)

Ya había estado antes en el Camp Nou hace muchos años, pero en aquella ocasión sólo se podía acceder al Museo y a la grada. Con la entrada del Tour, ahora puedes llegar a pie de césped, ver los banquillos, los palcos, la zona de prensa, las cabinas de los medios de comunicación... Supuestamente también se puede visitar los vestuarios, pero el día en el que fui, no llegaba ahí la ruta. Igual estaba en mantenimiento...

Es una visita que vale la pena si eres seguidor del Barça o tienes curiosidad futbolística. La entrada sale casi 18 euros y el tour lo haces siguiendo un camino marcado con vallas. Hay opción de comprar una audio guía también.

Pues nada, a ver si a la tercera va la vencida y la próxima vez que vaya al estadio, es para presenciar un encuentro del equipo...

Luego me bajé por el Centro Comercial L'illa Diagonal, un lugar enorme, tan grande que ocupa como diez números de calle. Comí en un restaurante oriental que estaba muy bien, donde pedí un bol de ramen. También aproveché para echar un vistazo por las dos tiendas por las que fui allí, Muji y Lush. Como siempre, fui ilusionada, miré y miré y me fui sin nada. Tienen un montón de cosas que me llaman la atención, pero demasiado caras.

Tras ello, regresé caminando al piso de mi hermano para descansar.

El martes 17 fue día Gaudí. Tomé de nuevo la línea roja del Bus Turístic y me bajé en la Sagrada Familia. Siempre que voy a Barcelona procuro entrar a verla. Su construcción se financia únicamente de donativos anónimos, en su mayor parte constituidos por los que adquieren entradas, pero me gusta ir viendo su lenta evolución conforme pasa el tiempo.

Siempre que estoy ahí, me pregunto lo mismo: ¿la veré terminada? No lo creo, pero de ilusión se vive...

No viene mucho a cuento con la imagen, pero esta ha sido la primera ocasión en la que veo obreros trabajando in situ dentro de la catedral.

Y después, al Parque Güell. Lo único malo es que el Bus Turístic te deja en una zona donde tienes que subir una cuesta durante diez minutos, así que el paseo se las trae. La guagua de transporte público, que se toma en Plaza de Cataluña, te deja a un lado y el pateo se hace más llevadero. Pero bueno, como ya tenía pagado el otro, pies para qué os quiero...

Esta foto está tomada desde lo alto de una tienda. Me compré un libro de ilustraciones del Art Nouveau que me encantó ^^

Y por la tarde me dediqué a callejear por la trasera de La Rambla para mirar tiendas curiosas y hacer compras (encontré una en donde vendían telas japonesas por metros y retales) y dar con Santa María del Mar, la catedral a la que todavía no había entrado. Me ha parecido sublime, maravillosa. En mi opinión, impresiona incluso más que la mismísima catedral de Barcelona.

Por cierto, es la de La catedral del mar, la novela que hace un par de años todo el mundo leía. Yo llegué a leerme la mitad. Luego lo dejé porque empezó a aburrirme, pero sólo por haber hecho de reclamo para descubrirla, mereció la pena.

Terminé pasando por Continuará Cómics, en donde pillé unos tomos de Ponent Mon de oferta y regresé a casa de mi hermano. Fui a cenar a un japonés de cinta con él y Sara y de ahí fui directa al sobre, pues al día siguiente me tocaba excursión fuera de Barcelona.

23 de noviembre de 2009

Crónica viaje a Barcelona, día 1

Lo que ocurre cuando llevas tanto tiempo deseando hacer algo, en especial un viaje, es que cuando ya acabado, te sientes un poco desubicado. En mi caso, el regreso a la rutina está siendo algo así, aunque aún me queda un día de vacaciones y aprovecharé el tiempo a lo grande: ahora me voy con la pandilla a la proyección de un corto de Ale en un festival mientras Pedro actúa y el miércoles iré a verle, en la última representación de la ópera Las bodas de Fígaro, en la que participa.

Esta mañana y parte de la tarde las he dedicado a seleccionar las fotos de mi viaje por Cataluña, retocarlas, redimensionarlas y subirlas. Así que, aunque podéis verlas todas en mi cuenta de Picasa, iré comentando lo que hice en profundidad, pues los post que escribí desde allá eran, más bien, para dar señales de vida.

Así que, ahí vamos con el primer día. Llegué a la Terminal 1 de El Prat por la noche, el sábado 14 de noviembre. La nueva terminal es amplia, llena de tiendas y buen iluminada. Está bastante lejos de la T2 y por ahora es un poco rollo conectar con la ciudad por el cercanías, pues tienes que tomar una guagua (el bus lanzadera) para ir hasta allá y coger el tren.

Lo hice y me bajé en la Estación de Sants, donde me esperaba mi hermano. Él vive a unos diez minutos a pie de allí, y aunque la primera vez que hice el trayecto pensé que no iba a ser capaz de repetirlo, nada más lejos de la realidad. De hecho, creo que lo mejor de este viaje, ha sido que en mi cerebro ya tengo a Barcelona a la misma altura de Madrid en cuanto a cómo me sé mover por dicha ciudad.

El domingo me levanté temprano y, tras prepararme, cogí el metro y me bajé en Sant Antoni para visitar el mercado de libros de segunda mano. La fotografía de arriba, así como la de abajo, corresponde a dicho lugar. Bordeando el mercado se despliegan decenas de puestillos en donde puedes encontrar desde libros recientes usados a postales antiguas, pasando por mangas o discos de vinilo. A mí me encanta cotillear cosas de estas. Como nota curiosa, destaco que parece ser que todos los domingos se reune gente ahí para intercambiar cromos de fútbol y cartas Magic. Había un montón, desde a niños a adultos, con listados, tachando y buscando las ansiadas estampas para completar la colección o conseguir un mazo más poderoso.

Desde Sant Antoni me aventuré a ir caminando hasta Plaza de Catalunya y lo conseguí. Ahora soy consciente de que es bastante fácil, pero para ser la primera vez que iba sola por Barcelona... Me sentí orgullosa de mí misma xD

La Rambla es un lugar curioso donde puedes ver cualquier excentricidad. Siempre está llena de gente, hay comercios por todas partes (carteristas también, claro, como en cualquier lugar turístico de gran ciudad) y, sobre todo, las famosas estatuas humanas. De todas las que vi, el Alien fue el que más me gustó.

Aproveché que era domingo para darme un salto por la Catedral y entrar a verla, puesto que la última vez que estuve en la ciudad, hace tres años, estaba cerrada al público. Luego fui a comer por ahí cerca, a un restaurante vegetariano hindú donde la comida estaba buenísima.

Y de resto, estuve dando vueltas por las callejas, haciendo tiempo para ir a ver Garrick, el espectáculo 30 aniversario de los geniales Tricicle.

Una cosa que me fascina de Barcelona y su barrio gótico, es que te puedes encontrar calles comerciales en medio de callejones que dan bastante respeto, el suficiente como para negarme a entrar en ellos yo sola por la noche. Pero para fotografiar, son espectaculares.

"Fantasmas" por La Rambla.

Espero que Garrick llegue pronto al resto del país. No ha sido el mejor que he visto de Tricile, pero sí que te echas unas buenas risas. El único punto negativo es que, para una vez que voy a ver una de sus obras en su tierra, resulta que la función tenía bastante texto (narrador en off) cuando suelen ser completamente mudas o en un 90%. Y el texto era en catalán. Se entendía casi todo, pero hubo partes en que me quedé patinando.

Salí a las 8 y pico de la función. Regresé en metro a casa de mi hermano y allí cené con ellos (él y Sara) y unos amigos que han hecho la mar de simpáticos que estuvieron contando cosas típicas de Cataluña y costumbres que hasta entonces desconocía, como el Caga Tió...

Si queréis saber de qué va el tema, visitad el enlace a Wikipedia y este video de Youtube. A mí me ha hecho mucha gracia. De hecho, le he pedido a mi hermano que me traiga uno cuando venga a casa por Navidad, como el turrón...

22 de noviembre de 2009

Barcelona, día final

Escribo esto mientras Ale y Jose terminan de hacer sus maletas. Estamos reventados, cansados, afónicos, muertos de sueño... Pero fue bestial lo de anoche.

Simplemente, genial. Se me pusieron los pelos de punta con varias canciones. Hay vídeos grabados, a ver si es posible subirlos al Youtube xD.

Ahora nos toca deambular un poco por la ciudad hasta la hora de irnos al aeropuerto. Adeu!

21 de noviembre de 2009

Barcelona, día...

Uff, pues ya he perdido la cuenta del día que corresponde a la crónica xD

Estoy escribiendo desde el hostal en donde me quedo con Ale y Jose. Ayer fijamos la hora de levantarnos a las 10, pero como a las 8 y media ya tenía los ojos abiertos, aproveché para ducharme y venir a los ordenadores con conexión a Internet gratuita de los que dispone el hostal.

La verdad es que encontrar este sitio ha sido una suerte: está en el centro de Barcelona (junto a la Diagonal con una boca de metro muy cerca, a unas 5 paradas de Plaza de Cataluña), disponen de una habitación con tres camas separadas y baño dentro, televisor, mini nevera y pc's... Valió la pena pasarme una hora buscando por la red hasta encontrarlo.

Contraté el hostal en el mes de julio. Por aquel entonces, el concierto de Depeche Mode se veía muy lejano y mirad... Es hoy. 21 de Noviembre de 2009. Anoche actuaron en el Palau y hoy repiten, fecha para la que nosotros conseguimos entrada.

Como detalle friki, de esos que nos entusiasman a los fans, valga la siguiente anécdota: estábamos ayer los tres tomando un café en el Starbucks de La Rambla cuando al mirar por la ventana, vi a cuatro chicos vestidos de rey caminando. Mi primera reacción fue decir "¡Miren!" y comentar en voz alta "¿los Reyes Magos ya por estas fechas?".

Jose se quedó callado un buen rato, con los ojos bien abiertos. Ale y yo nos miramos sin entender su reacción, hasta que Jose, entre asombrado y encantado por el detalle, dijo: "Tía, no... Enjoy the silence".

Pues sí. Eran cuatro fans de Depeche Mode disfrazados de rey como Dave Gahan en el video de la canción. Una de mis canciones favoritas, cuyo video oficial es uno de los más cutres jamás hechos. Por eso mismo, tiene un encanto especial.

Mañana a estas horas estaré durmiendo o despertando del resacón concierto/post-party del Club de Fans Oficial. Nuestro avión sale a las 8'30 de la noche, por lo que llegaremos a Gran Canaria a eso de las 11 hora local.

19 de noviembre de 2009

Barcelona día 5

Hoy ha sido día de transición. Mañana ya llegan Ale y Jose a la ciudad (si el avión no sale/llega con retraso, si no tardan en darles las maletas, si no tienen problemas en coger la lanzadera a la T2 y si el tren de cercanías llega a Sants sin problemas, calculo que sobre las 12 y poco nos encontraremos).

Básicamente, hoy aproveché para ir a dos tiendas que todavía no conocía: Norma Cómics (enorme, una pasada de cosas, aunque no compré nada) y Antinous, una librería especializada en novela gay/lésbica (me pregunto si el año que viene mis dos novelas estarán a la venta ahí, ojalá).

Y luego me pegué la gran caminata para llegar a un centro comercial por la zona de la Barceloneta, en el que hay un cine que proyectaba dos pelis que no han llegado a Gran Canaria: Mi vecino Totoro (remasterizada) y El imaginario del Dr. Parnassus, ambas en versión original subtitulada. Las encadené, así que me pasé la tarde en la butaca, disfrutando como una enana. Por cierto, me ha llamado mucho la atención que aquí, en Cataluña, lo habitual es que las películas no estén dobladas, sino subtituladas. Y eso que tienen la mejor escuela de dobladores de España.

Pues eso. Ya mañana dejo el piso de mi hermano y me voy a un hostal con mis amigos, así que, definitivamente, nos vemos el lunes, con la crónica completa de viaje y foticas.

¡Nos vemos!