7 de junio de 2009

Lo bueno siempre se acaba pronto

Pues sí, lo bueno suele ser breve, porque este fin de semana se me ha pasado volando. Como comenté brevemente en la entrada, anterior Pedro y yo nos fuimos de viernes a domingo a la zona turística de la isla (el sur, como lo llamamos aquí) para celebrar nuestro séptimo aniversario. Él pilló una oferta a un precio bastante bueno en el Hotel Dunas Mirador, donde ya habíamos estado dos años antes por mi cumpleaños, con todo incluido.

He de decir que me lo he pasado genial por la compañía y que hemos descansado y desconectado, pero el Hotel ha supuesto una decepción. Desde la vez en que nos alojamos allí a ahora, ha bajado la calidad de los servicios. Supongo que también se deberá a que es temporada baja todavía y que hay menos dinero circulando, pero no sé, se notaba que las instalaciones estaban algo descuidadas, la comida era tirando a mala... Al menos teníamos una buena piscina y habitación con balcón grande.

No saqué demasiadas fotos. A modo de resumen, diré que nos dimos unos cuantos baños pese a que el tiempo no acompañó demasiado (al menos en la zona del hotel estaba nublado, pero si bajabas a línea de playa, no había casi nubes. Los famosos microclimas de Gran Canaria xD Hay que verlos y sentirlos para creerlo) y que pudimos pasar tiempo juntos a nuestro aire.

Pedro en la terraza intentando pillar alguna Wifi xD Se cogían un montón, pero de pago o privadas, así que nada de nada.

El sábado por la tarde fuimos a dar un paseo por Maspalomas, a la zona del faro. Hay una gran avenida para caminar y varios centros comerciales.

La fotógrafa también tiene que aparecer de vez en cuando, ¿no? ^^

Hicimos un alto para darnos un goloso homenaje...

Yo me pedí esta tarta alemana, aunque no me comí lo que traía de acompañamiento.
Pedro por las rocas. Yo no pude acercarme, tenía unas botas puestas y me hundía en la arena.

El inicio/final de la enorme playa de Maspalomas, famosa por sus dunas de arena. Es como si tuviésemos un par de kilómetros cuadrados del Sáhara sin salir del archipiélago.

Y una autofoto con más o menos éxito... Salgo horrible, pero bueno xD


Hoy al mediodía, después de recoger, nos fuimos a mi casa para poder ir yo a votar. Cuando llegamos a la capital de nuevo (vivo a 30 km de la city), le tocó hacerlo a Pedro. Es alucinante la abstención que va a ver en esta convocatoria. Al menos me he quedado con la conciencia tranquila.